Durante años, las empresas han buscado crecer compitiendo en precio, producto o inversión publicitaria. Sin embargo, en 2026 muchas ventas no se están perdiendo por una mejor oferta del competidor, sino por algo mucho más silencioso y peligroso; una facturación lenta, imprecisa o poco confiable. Hoy, la experiencia del cliente no termina cuando decide comprar. Termina cuando el proceso administrativo confirma que la compra fue fácil, segura, válida ante la DIAN y completamente deducible. En un entorno dominado por la digitalización, donde la paciencia del consumidor es mínima y la exigencia fiscal es máxima, la facturación dejó de ser un trámite posterior a la venta. Ahora es parte esencial de la experiencia comercial y un factor directo de conversión. A continuación, te mostramos tres escenarios reales en los que una mala gestión de facturación electrónica puede frenar tus ventas y cómo contar con una infraestructura sólida como misfacturas puede marcar la diferencia este año. 1. El ...