Durante años, las empresas han buscado crecer compitiendo en precio, producto o inversión publicitaria. Sin embargo, en 2026 muchas ventas no se están perdiendo por una mejor oferta del competidor, sino por algo mucho más silencioso y peligroso; una facturación lenta, imprecisa o poco confiable. Hoy, la experiencia del cliente no termina cuando decide comprar. Termina cuando el proceso administrativo confirma que la compra fue fácil, segura, válida ante la DIAN y completamente deducible. En un entorno dominado por la digitalización, donde la paciencia del consumidor es mínima y la exigencia fiscal es máxima, la facturación dejó de ser un trámite posterior a la venta. Ahora es parte esencial de la experiencia comercial y un factor directo de conversión. A continuación, te mostramos tres escenarios reales en los que una mala gestión de facturación electrónica puede frenar tus ventas y cómo contar con una infraestructura sólida como misfacturas puede marcar la diferencia este año. 1. El ...
Durante años, muchas Pymes colombianas vieron la facturación electrónica como un mal necesario: un requisito para cumplir con la DIAN y seguir operando . Sin embargo, el 2026 marca un punto de quiebre y mostrarnos una realidad que va más allá. Hoy, la diferencia entre las empresas que crecen y las que se estancan no está únicamente en vender más, sino en qué tan ágil, ordenada y estratégica es su operación (incluyendo su facturación). Un proceso de facturación lento, confuso o inestable no solo genera desgaste administrativo: hace perder ventas, frena la recompra y debilita la confianza del cliente. En esta guía te mostramos cómo un sistema de facturación electrónica moderno deja de ser un gasto operativo y se convierte en un motor real de crecimiento, y por qué misfacturas es una herramienta clave para lograrlo en 2026. 1. Velocidad en el punto de venta: menos fricción, más ventas: ¿Sabías que en sectores como retail y comercio, un cliente puede abandonar la compra si el proceso de p...